No era el precio. Era el posicionamiento.

El problema no estaba donde yo pensaba.

Qué típico es pensar que el problema es el precio. A mí también me pasaba algo así.

Si un cliente me ponía pegas, pensaba que era porque estaba cobrando demasiado. Si una propuesta no salía adelante, asumía que era porque mis tarifas eran “altas” para lo que ofrecía.

Y la reacción era siempre la misma: justificarme más, añadir más tareas para que pareciera justo, o incluso bajar el precio con tal de no perder la oportunidad.

Pero con el tiempo entendí que el problema no estaba en lo que cobraba. El problema estaba en cómo me posicionaba.

Porque cuando un cliente no percibe el valor de tu trabajo, cualquier cifra le va a parecer cara. En cambio, cuando sabes cómo presentarte, cómo comunicar lo que haces y cómo estructurar una propuesta, el precio deja de ser el centro de la conversación.

Es increíble la diferencia que hay entre saber cómo hacer una buena propuesta… o no saberlo. Probablemente sea de las cosas que más ROI pueden darte en tu negocio, porque cambia por completo la manera en la que los clientes perciben tu valor.

Si quieres ver los resultados que consiguieron otros dueños de agencia cuando aprendieron la mejor forma de presentar sus propuestas, echa un vistazo a los vídeos que encontrarás al final de esta página:

Raul